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domingo, 26 de enero de 2014

Es Hora de Cambiar, y la Naturaleza y los Buenos Corazones, nos muestran como hacerlo.




Tanto tiempo amigos. Tres días inactivo. Estaba ocupado leyendo, informándome de ciertas cosas. Les quiero confesar algo.  A veces, nosotros como personas solemos olvidar nuestros principios, y echamos la culpa a la nueva sociedad que se esta formando en el mundo, pero no nos damos cuenta que por culpa de nosotros mismo sucede todo... No me refiero a que vos el que esta leyendo esto sea el culpable de la guerra en Siria o las confrontaciones entre Rusia Y Estados Unidos, NO. Nada de eso.
Lo que quiero decir, a ver si me explico mejor, es que el mundo día a día nos sorprende, que los animales constantemente hacen hazañas increíbles, pero que son ignorados cuando realmente deben de ser observados por nosotros. Nosotros tenemos el poder y la capacidad de realizar grandes cosas e incluso milagros, pero no nos damos cuenta.
Y ¿Por qué digo esto? simple y sencillo. Hoy les quiero dejar en este post imágenes increíbles y hermosas de lo que la naturaleza es capaz de hacer, que a veces lo inimaginable existe frente a nuestros ojos y que no somos capaces de verlo, que a veces los grandes corazones hacen grandes diferencias logrando que el mundo sea mil veces mejor de lo que nosotros lo formamos en la historia.



DISFRUTEN DEL POST COMO LO HACE MI AMIGO, DE AQUÍ ABAJO:




****




Ella es una perra, un animal, pero tiene el corazón de no ver diferencias y de salir adelante a pesar de que sus cachorros murieron, y por tal motivo decidió adoptar, sin fijare de la raza, color o animal que fuese. ¿Ejemplo? tal vez sí, un ejemplo para nosotros como humanos egocéntricos. 





"Por favor, cuida el medio ambiente... no lo hagas por mi hazlo por mi bebe"... esto es lo que piensa ella, no creo que valga escribir mucho, la frase esta, es HORA DE CUMPLIR.





La lealtad de una mujer a su caballo.

Ella pasó 3 horas sosteniendo la cabeza de su caballo por encima de la marea después de quedar atascado hasta el cuello en el fango de una playa en Australia. El caballo de 500 kg. llamado Astro, fue liberado con la ayuda de un tractor y un arnés.

A esto me refiero con grandes corazones.





Se llama Quokka, vive en Australia, está en peligro de extinción y es considerado el animal más feliz de la Tierra.


Increíble como podemos nosotros, como personas conscientes, podemos arruinar la felicidad. ¿No?







La imagen habla por sí sola, ellos a pesar de que sabemos lo que pueden hacer, tiene corazón:

La ley de la naturaleza dice ''Matar sólo cuando tienes hambre''

El fotógrafo Michel Denis capturó estas imágenes sorprendentes en un safari en Kenia.

Él se sorprendió por lo que vio: "Estos hermanos han estado viviendo juntos desde que salieron de su madre a los 18 meses de edad, en la mañana él los vio, parecía no tener hambre, caminando rápidamente, pero deteniéndose a veces para jugar juntos". En un momento, se encontraron con un grupo de Impalas que se escaparon .. Pero un joven no fue lo suficientemente rápido y los hermanos lo atraparon fácilmente ".

Luego siguieron escenas extraordinarias, sino que simplemente se alejaron sin hacerle daño.


****




- Siempre encontrarás a alguien que comparta las mismas locuras que tú - 
Sean como estos dos amigos, sin reprocharse, pelearse, discriminarse y odiarse. Seamos más conscientes, ayudemos a los que necesitan, mejores nuestro mundo, debemos hacerlo por las nuevas generaciones y para que también nosotros disfrutemos de un mundo mejor, antes de partir.




GRACIAS




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martes, 14 de enero de 2014

20 Días



CAPÍTULO FINAL:




Día Veinte: La carta.


Alejandro estaba sentado en el living. Tomo papel y una birome. Empezó a escribir, su madre lo miraba fijo.
Adriana: Como puede ser, hijo?¿Por qué lo has hecho? No debiste hacerle caso a esa….Hijo, mírame, te quiero pero esto es…Por qué no contestas…No quiero hablar sola, hijo – le toma la mano él lo mira y las saca.- Que te hizo tu padre, que te hizo Juana y Julieta  para que los mates…Hijo….?

El diálogo era imposible. La madre preguntaba y él nunca respondía, solo se concentraba en lo que escribía. Ella se puso de pie y Salió afuera. Se sentó en la vereda.
Adriana: Por que, por que? – se susurraba. En ese instante pasaba Ingrid.
Ingrid: Profe, que pasa? – de una volada paso a la otra vereda.
Adriana: Nada, Ingrid, nada
Ingrid: Solo quería decirte que me perdones por mi actitud en otro día.
Adriana: No te preocupes, también defendería a mi amigo…
Ingrid: Sí, pero el ya no es mi amigo, es un mentiroso
Adriana: Ingrid, no lo digas sí, está todo muy mal y no se…
Ingrid: No se margue, la vida sigue y él va a ir preso dentro de 5 años, espero.
Adriana: Solo digo que si lo hace, que lo haga por poco tiempo.
Ingrid: No piense esas cosas- dice Ingrid – él se lo merece, fue su voluntad hacer todo eso.
Adriana: Será mejor que te vayas, sí?
Ingrid: Está bien, me voy – dice – pero acuérdese, fue culpa de él, ella si bien lo mando, él no tenía la obligación de hacerlo.
Adriana: Adiós Ingrid.
Ingrid: Chau, profe.
***************
Entró nuevamente a su casa. Allí encontró sangre sobre una hoja de papel. Ella se alarmó. Tomó la hoja y la leyó, pero no contuvo en pensar en la vos de su hijo leyéndola dentro de su cabeza.

<< Mamá, perdón, no quise hacer daño a nadie, fui mi instinto, más bien una terrible forma de conocer le amor.  Bueno, el amor no todavía, pero sí conocer lo que es la desgracia de no pensar por mí mismo. Sé que las palabras no solucionan nada de las cosas, pero esto es mi última forma de decir la verdad, una carta.
Pensé mucho en poco tiempo. Reflexione por el dolor. Éramos una familia feliz, hasta que yo la arruine, pero debes saber algo. Fue por tú bien. Juan quería robarte con su hermano, lo escuche un día en el baño de la escuela. No quería que te hagan daño y por eso lo mate.
Pedro, no quería hacerte nada, pero si a Flor y a mis amigos, su familia era bandida y más mala que la peste. Por eso lo maté. Sé que son aclaraciones atrasadas, pero es lo que te puedo decir.
Mi papá te engañaba. Florencia era la culpable, el salía con ella y su madre. Por eso el auto misterioso que la buscaba siempre. Ella me lo dijo hace dos días. No te lo quise decir, pero su muerte fue agradable ya que el saber que se lo merecía me llenaba el alma de gozo.
Mamá, gracias por todo, por los momentos y por los líos. Te quiero mucho, SOS lo mejor. No me olvides, ya que mientras lees esto yo ya no estaré en este mundo.
MAMÁ TE QUIERO >>

En ese instante ella se alteró. Recorrió toda la casa y no lo encontró. Fue a la escuela corriendo y lo vio tirado en el suelo de la entrada. Sangrando con un corte en el pecho. Se tomó de los pelos desesperada. Sus amigos llegaron al instante y lo vieron. La madre cayó desmayada y sus amigos la ayudaron para que no se lastimara. Todos lloraron.

La desgracia sucede a cualquiera pero a este chico le paso lo peor. Su supuesto amor, su padre, todo era mentira, la confianza y todo su alrededor. Él era el modelo en la escuela, sus amigos los mejores, pero todo lo perdió en tan solo 20 días con la chica. Los 20 días de AMOR y MUERTE.


FIN.






GRACIAS POR ACOMPAÑARME Y LEER ESTA HISTORIA... :D 

ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO Y ACUÉRDENSE QUE LOS COMENTARIOS SON BIEN VENIDOS, SIEMPRE Y CUANDO NO CONTENGAN INSULTOS...


GRACIAS...


Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014



lunes, 13 de enero de 2014

20 Días


Este es el ante-último capítulo de la historia... Mañana les estaré publicando el final de la misma.. ¿Cómo terminara?


CAPÍTULO 13:



Día diecinueve: La Verdad.



Sus amigos estaban todos juntos en el monumento del colegio. Ellos llegaron juntos y todos empezaron a murmurar. Todos se miraron como si fuese una guerra sin pacto de tregua. Flor se sentó con él en las escalinatas principales. Su madre llegó y bajo del auto. Llego al portón y miro a traves de sus lentes de sol a su hijo y a su novia maldita. Entró y se juntó con los demás. Salieron afuera y se dirigieron a la plaza.

Alejandro: Donde crees que se van – le pregunta Ale a Flor.
Florencia: No sé, no me importa – se arregla el cabello.
Alejandro: Que pasa…?
Florencia: Que pasa – replica – que pasa?, lo que pasa es que tuve que decir algo que me va a condenar.
Alejandro: No te enojes.
Florencia: Me enojo porque todos saben lo que pasó y que nosotros fuimos los culpables.
Alejandro: Sí, pero…
Florencia: Nada, Alejandro, nada- dice ella – cállate, no quiero hablar.
Alejandro: Porque te enojas conmigo, vos SOS la de las ideas, no yo.
Florencia: Pero vos las cumplís.
Alejandro: Sí, pero vos…
Florencia: Nadie te obliga, okey – interrumpe ella.
Alejandro: Que te pasa?
Florencia: De nuevo – ella se pone de pie – esa pregunta ya da asco, tus amigos te dejaron, ves no hay amistad, y yo no te quiero, solo quería saber si eras capaz de todo.
Alejandro: Un engaño? – dice él.
Florencia: Sí, eso, un engaño – se cruza los brazos.
Alejandro: SOS una…
Florencia: Shhh, no digas nada, ya has hecho los trabajos – ella se arregla el pelo otra vez.
Alejandro: Fue tu culpa no mía – él se pone de pie.
Florencia: En todo caso es de los dos.
Alejandro: Por qué Flor, por qué?
Florencia: Porque quiero, y eso me gusta. Soy así, nací así – dice – me gusta mantener manejado a los hombres…
Alejandro: Pero tienes 17 años recién.
Florencia: Y vos 13 – replica – eso no importa, mi vida siempre fue un desastre – se acerca mucho a él y dice – odio la vida – y se marcha.
Alejandro: Y, ahora… a dónde vas?.
Florencia: A seguir a tus amigos, esos nenes boludos – grita.
Alejandro: No puedo creer – se susurra – espérame – grita y se van juntos.

Todos estaban a cuadras de llegar a la plaza. Sus amigos detuvieron a Flor.
Alejandro: Que hacen? – dice Ale.
Ingrid: Vos ni ella van con nosotros – exclama Ingrid.
Alejandro: Vos no mandas – replica Ale.
Ingrid: Y que me vas a matar? – Ingrid quiere empezar una pelea.
Antonio: Amigos, ya, okey – interrumpe Antonio – Ale, por favor, ándate y vos Flor también.
Florencia: A mí no me mandas nenito – dice Flor con cara de asco para con Antonio.
Romina: Enserio, nena ándate – dice Romina.
Florencia: Bueno me voy – Flor se da media vuelta y desaparece en la cuadra.
Alberto: Y vos Ale, también – pide Alberto.
Alejadro: Okey– y se va.

La verdad salió a la luz. Nadie quiere a nadie. Ahora todos desconfían. La policía no hace nada porque son menores. Pero no se puede creer que un hijo mate a su padre y a dos chicos, por hacer caso a una mujer que no es nada todavía. 

Alejandro llegó a la escuela de nuevo. Miro y miro y recordó las escenas. Flor se paró en la otra vereda. Sacó un cuchillo de su cartera e hizo una señal de corte de garganta. Ale no entendió. Pero lo que ella decía era que se iba a matar. Ya que al día siguiente, en las noticias apareció su rostro y la frase suicidio debajo. 

Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014

20 Días


CAPÍTULO 12:


Día dieciséis y diecisiete: Dos días con interrogatorios.


La noticia de las dos muertes viajo rápido por los medios. Alejandro se encontraba tranquilo al igual que Florencia. Ambos estaban juntos. Sus amigos y compañeros los miraban fijos. Al parecer todos empezaron a sospechar.
 La mama de Alejandro llegó impasible, amargada, con los ojos sollozos. Algo sabia, de alguien tenía sus sospechas. Pero al preguntar sobre los hechos a todos los alumnos, se dio cuenta que su hijo y Florencia eran al perecer los culpables.
Adriana: Bien – dijo y se secó las lágrimas – voy a hablar con dos chicos a la vez – suspiró – que venga Luna  y Tadeo – llamo a los chicos q estaban todos afuera del salón. Ellos entraron si basilar.
Tadeo: Profesora no tenemos la culpa de nada – aulló Tadeo.
Luna: Es verdad – dijo Luna – somos inocentes.
Adriana: Chicos, no estoy culpando a nadie – aclaró la profe – la policía decidió que le mejor medio para hacerles algunas preguntas era a través de mí.
Tadeo: Está bien – musito Tadeo.
Adriana: ¿Dónde estaban ayer a horas de la tarde, en el momento del hecho? – empezó sin basilar Adriana.
Luna: En cuál de los dos – exclamo Luna – porque primero murió Luis y después Julieta.
Adriana: En el orden de sus muertes – aclaró al final la profe.
Tadeo: Cuando murió Luis estábamos en el salón hablando con Julieta– dijo Tadeo.
Luna: Sí, es verdad, después cuando vimos al profe tirado bajamos a verlo juntos – dijo Luna – en realidad todo el curso bajo, y cuando subimos estaba muerta Julieta.
Adriana: Bien, pueden irse chicos. – trago saliva – no puedo culparlos a ustedes, ya sé que no lo son, pero gracias igual – se puso unos anteojos y los chicos se fueron. Se puso de pie y llamó a Gustavo y Ramona.
Adriana: ¿Dónde estaban ayer a horas de la tarde, en el momento del hecho? – acotó
Gustavo: Primero con lo que le pasó a Luis juntos en el curso hablando – exclamó Gustavo.
Ramona: Después bajamos y cuando subimos vimos el cuerpo Julieta -prosiguió Ramona.
Adriana: Bien, gracias – dijo.
Ramona: Profe, en serio, todos lamentamos lo que pasó – dijo Ramona.
Gustavo: Si, profe, fuerzas – terminó Gustavo. Después se retiraron.
Adriana: Que vengan los hermanos Cáceres – dijo la profe en la puerta.
Ignacio: Ninguno vino – dijo Ignacio – su madre se enfermó.
Adriana: Bien, después yo me encargo de ellos – aulló – ahora quiero que vengan Ingrid, Romina, Alberto y Antonio – los nombró con el lente un poco caído dejando entrever sus ojos.
Adriana: Chicos, como andan? – dijo la profe lentamente.
Antonio: Bien, bien – se alteró Antonio.
Alberto: Que  sucede, debe decirnos la verdad – exclamó Alberto.
Adriana: No sucede nada, yo solo hago caso a la justicia – aclaro Adriana.
Ingrid: Usted no pertenece a la justicia – le escupió Ingrid.
Romina: Por favor cálmate sí – le susurro Romina.
Adriana: ¿Dónde estaban en el momento de los hechos?
Ingrid: Seguro todos dijeron que en un lado y después en otro – empezó Ingrid.
Adriana: Sí, es así – respondió la profe - Pero…
Romina: Eso es verdad – interrumpió Romina – así fue, nosotros estábamos con ellos.
Antonio: Nadie hizo nada, entiéndalo – acotó Antonio – no puede creer que unos chicos de 13 años maten, o sí.
Adriana: No voy a contestar nada – dijo ella – pero es verdad, mucha gente de afuera vio que todos estaban, todos menos Florencia y mi hijo – apoyó sus manos en los escritorio, se sacó los lentes y miró fijo a cada uno – ustedes saben algo de eso?.
Ingrid: Insinúa que su propio hijo es el asesino – indaga Ingrid alterada – no puede ser – da un golpe a la mesa – todos estábamos juntos, entiéndalo – grita.
Antonio: Cálmate si – dice Antonio.
Ingrid: No puedo, okey – se levantó.
Romina: Esto no nos lleva a ningún lado – escupe Romina  - de nada sirve si todos desconfían de todo – se para junto con Ingrid.
Adriana: Chicos por favor, no se alteren – dice Adriana – es que…
Alberto: Que sucede – interrumpe Alberto.
Adriana: Nada, pueden irse.
Antonio: Todo se va a arreglar okey – termina Antonio y se van del salón.
Ella queda sentada en el escritorio, el día termina o mejor dicho el tiempo que le da la policía para hacer todo. Llama a Ignacio por último.
Ignacio: Bien – dice Ignacio.
Adriana: Nada – ella lo mira fijamente.
Ignacio: Quiere preguntar algo? – indaga él.
Adriana: No – dice – gracias por tu tiempo.
Ignacio: De nada- se levanta y se va.
Adriana: Dios – se tira al respaldo de la silla – no puede ser él no puede – dice – esto me tiene loca, mejor dejo a mi hijo y a esa chica para mañana, ahora no estoy de ánimos – su monólogo termino, se levanta y se va dejando al salón en su soledad.

*********************
El día empezó claro, como siempre. Adriana se sube al auto y se dirige a la escuela. Fuera de ella, observa a Flor y su hijo juntos, sentados en las escaleras principales. Se baja del auto, llega junto a ellos y empiezan a  charlar.
Adriana:¿Cómo están? – dice.
Florencia: Bien – responde seca Flor.
Alejandro: Igual que vos mamá.
Adriana: Subamos, tengo que…
Florencia: Las preguntas sí – interrumpe Flor – vamos a terminar con esta estupidez ahora, okey.
Adriana: Bueno – dijo Adriana colocándose los lentes.
Subieron las escaleras. Llegaron al salón de los hechos. El día anterior usaron otro salón de abajo ya que no se podía subir.
Florencia: Se supone que nadie entra acá – dice Flor.
Alejandro: Es verdad – dice Alejandro.
Adriana: Hoy, estaremos acá, okey.
Se sentaron en unas sillas cerca de la profe. Observaron y no vieron ninguna mancha, la policía seguramente limpió todo, lo único que había era la sombra de los hechos.
Adriana: ¿Qué sucedió? – empieza Adriana.
Florencia; Nada – dice seca Flor.
Adriana: Nada, de nada? – repite Adriana y mira a su hijo – seguros?
Alejandro: Si, seguros – se alarma Alejandro.
Florencia: Ustedes y principalmente tu Florencia – la apunta – no tienen nada que ver o que decir sobre los asesinatos.
Florencia: A dónde quiere llegar? – aúlla Flor.
Adriana: Tu sabes dónde quiero llegar – se precipita.
Alejandro: Cálmense si – ordena Alejandro.
Adriana: No me mandes jovencito, okey.
Florencia: Señora cálmese – dice Flor – que quiere saber he…? - la reta
Florencia: No me das miedo malcriada y maleducada niña – dice Adriana – se perfectamente que vos le mandaste a mi hijo…
Florencia: Y si así fuera, fue el quien mató, no yo -  interrumpe Flor – en verdad – se calma y se sienta – yo le mande a que él haga eso. Okey – se cruza de piernas – así fue todo.
Alejandro: Verdad – susurra Alejandro.
Adriana: Que? – Adriana esta anonadada.
Alejandro: Lo que dice es verdad – grita Alejandro.
Florencia: Saben que, esto da asco – Flor se levanta y de un portazo se va.
Alejandro: Perdón, mamá, perdón, pero ella me hechizo – se arrepiente Alejandro – adiós – se va y su madre queda boca abierta, sola en el salón.
********

El día que siguió nadie fue a la escuela. Y Alejandro no fue a su casa.


Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014


20 Días



CAPÍTULO 11:


Día quince: Dos muertes en un mismo día.


El resto del día anterior ninguno de los dos se acercó al colegio. Su madre estaba durmiendo en su habitación y él estaba en el living, preparando sus armas. Colocó en la mochila dos cuchillos diferentes. Uno para Julieta y el otro para su padre. La decisión estaba tomada, serían dos presas, dos pájaros muertos con un mismo tiro.

Se puso la mochila y se fue a la escuela caminando. Llegó cerca de la estación de servicio y dio un fuerte suspiro. Siguió sus pasos hasta el portón de la escuela. Entró y detrás de él venía su padre. En el momento en que subía las escaleras, lo paró. Notó que nadie venia de un lado o de otro.

Alejandro:¡¿Por qué?!, papá? – aulló
Luis: Mira, no tengo tiempo.
Alejandro: SOS un pedazo de hijo de…
Luis: No me insultes – interrumpió la frase.
Alejandro: Por lo menos ten el coraje de darle un último abrazo a tu hijo.
Luis: Bueno – se acercó y lo abrazó, en ese instante Ale saco el cuchillo y se lo clavo en el estómago.
Alejandro: Ahora vas a aprender – dijo y se fue.

El padre cayó al suelo y en un último suspiro murió.
Alejandro se fue al baño del colegio, se acercó a la puerta y todos sus compañeros bajaron de los salones desesperados. Dejó el cuchillo en los lavatorios y se fue. Salió por detrás e hizo que recién llegaba a la escuela. Preguntó desesperado que pasó. Nadie supo contestar.
En ese momento miró a Julieta. Se acercó a ella y le dijo…
Alejandro: Acompáñame.
Y ambos subieron al curso.

Julieta: Fuiste vos, verdad?
Alejandro: Sí.
Julieta: Era tu padre.
Alejandro: Ya no lo es más – Florencia llego.
Florencia: Ha, que bien, dos muertes en un mismo día – se reía.
Julieta: Los dos son unos asesinos.
Florencia: Yo no, el sí.
Alejandro: Solo sigo órdenes – dijo Ale.
Julieta: No tienes actitud propia.
Florencia:  Al contrario tiene mucha – respondió Flor
Julieta: Voy a gritar.
Alejandro: Como la nena que SOS – dijo Ale sonriendo.
Florencia: Mátala.
Alejandro: Con gusto.

Se acercó hacia Julieta. Él se abalanzó sobre su asesino, mal movimiento, no va a escapar así porque el cuchillo ya estaba clavado en su estómago. Florencia aplaudia y felicitaba. Alejandro se reía. Ambos se tomaron de las manos y bajaron las escaleras. Fueron con sus amigos. Todos estaban asustados. A lo lejos se escuchaba el sonido de la ambulancia y la policía. Los dos se miraron y decidieron seguir la corriente de lamentos.



Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014

20 Días



CAPÍTULO 10:


Día catorce: La separación.


Su madre y su padre estaban sentados en el living de la casa. Él estaba sentado encarando a su madre, pero ninguno se miraba los ojos. Alejandro entro de la nada y pregunto

Alejandro: qué pasa?, por que el ambiente es tan pesado?
Sus padres alzaron sus rostros, la madre tenía sus mejillas con lágrimas y el padre ni siquiera sollozaba. Pregunto con un grito de nuevo…
Alejandro:  que esta pasando??. No recibió contestaciones.
Su padre se levantó del sofá. Se acercó a su hijo y le dijo…
Luis: Si quieres saberlo preguntale a tu madre, porque ya no quiero saber más nada de ambos!-  Y en ese instante se fue de la casa.
 Alejandro con sus ojos lagrimosos se acercó y abrazó a su madre.
El momento era demasiado tenso.
Adriana: Perdonalo, no es su intensión, pero a veces los adultos se separan y esto es mejor en la relación.
Alejandro: No entiendo nada.
Adriana: Tu padre esta con otra mujer - mirandolo a los ojos le dijo fríamente

En ese preciso instante sintió que el mundo se le venía abajo. Nunca creyó que sus sospechas eran ciertas. Le comento a su madre sobre sus hipótesis que en ese momento dejaron de serlo.
Le contó que lo vio nervioso en la heladería. Que supuestamente era una entrevista de trabajo pero ahora saben qué tipo de trabajo hacía. Le dijo que en el salón Florencia lo encaró, fue un momento vergonzoso, pero seguramente ella lo debió de haber visto o sino nunca hablaría.

Siguió abrazando a su madre, un momento fuerte de amor entre madre e hijo, abandonados por un tipo sin corazón, un idiota que no supo valorar a su familia. Una alimaña de persona que no se merecía la vida. Y en eso se le ocurrió, que matar a su padre sería lo mejor.


Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014

viernes, 10 de enero de 2014

Un relato de AMOR



El viajero paralelo..


Ella: ¿Qué haces?
El: Nada, juego con una pelota jaja... Te extraño.
Ella: Yo también, quiero verte. ¿Qué tan lejos está Roma de Madrid?
El: Hmmm, no sé. Tengo una idea, pero dirás que estoy loco.
Ella: ¿Qué idea?
El: No cuelgues, voy a cambiarme y a empacar algo de ropa.
Ella: ¡¿Qué?! ¿Ropa para qué? ¿De qué hablas?
El: Te necesito; necesito verte.
Ella: Estás demente jajaja, no eres capáz.
El: ¿Bromeas? Lo haré, pero tienes que hablarme todo el camino.
(Empaca, sale al auto y empieza a conducir)
Ella: Esto es una locura, aún no te creo capáz.
El: Estoy decidido; ¡si no te veo me volveré loco, lo sé!
(Se oye un frenazo y cornetas de autos)
El: ¡Sal de mi camino, idiota! ¡Voy a ver al amor de mi vida!
Ella: ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
El: Sí, sólo un imbécil daltónico que no sabe la función de un semáforo.
Ella: Jajaja. Te amo.
Él se queda pensativo unos segundos mientras conduce...)
El: Yo también te amo.
(Llega al terminal y empieza a hablar con la encargada de los boletos)
El: Señorita, ¿a qué hora sale el primer tren a Madrid?
Ella: ¡¿Es en serio?!
Srita: Sólo queda un boleto y sale en una hora aproximadamente.
El: Perfecto; quiero ese boleto.
Ella: ¡Respóndeme! ¡Estás demente!
El: Shhh. También quieres verme, ¿o no?
Srita: Aquí está, disfrute el viaje.
El: Gracias.
Ella: ¡Qué nervios! ¿Cómo me haces esto? Estás loco, Angel.
El: Jajaja. Así de loco me quieres.
Ella: ¡No! En serio, ¿estás seguro de lo que estás haciendo? ¿Dónde te vas a quedar?
El: Jajajaja. Rayos, no lo había pensado. ¿Estás en tu computadora?
Ella: No, pero está cerca, ¿por qué?
El: Consigue el número de un hotel cercano y me lo pasas, por favor.
Ella: Hmmm, bueno; ¿cómo llamarás sin colgar? Dijiste que hablaríamos todo el camino.
El: Existe más de un teléfono en el mundo, mi cielo.
Ella: Tonto. ¿Tienes para anotar?
El: Sí, dime.
(Ella le da el número del hotel)
El: Jaja gracias; ya reservo.
(Él llama y reserva una habitación)
Ella: No lo puedo creer aún, de verdad.
El: Cálmate; no es nada comparado con todo lo que yo haría por ti.
Ella: Cállate, eres un tonto.
El: Te amo.
Ella: Yo también te amo.
El: Estoy aburrido, divierteme mientras espero al maldito tren.
Ella: ¡No maldigas! Maldita sea.
El: Jajaja tonta.
Ella: Estás demasiado demente.
El: ¿No tienes otra cosa que decirme? Ya sé que estoy demente jajaja.
Ella: Hmmm, ¿cómo se supone que te divierto?
El: No sé; creo que ya subiré al tren.
Ella: ¿Te dejan ir con el teléfono?
El: Eso espero, dije que hablaríamos todo el camino.
(Entra al tren; por suerte, aún hablando por teléfono)
(Ella ríe con un tono de ironía)
El: ¿De qué te ries?
Ella: De nosotros, esto es increíble.
El: Si no quieres no lo hago.
Ella: Jajaja estás en el tren, no hay vuelta atrás; a demás, si quiero y lo sabes.
El: Jajaja es verdad, igual no pienso dar marcha atrás.
Ella: ¿Qué se supone que le diré a mi mamá?
El: No sé, tampoco lo había pensado.
Ella: ¿A quién engañas? Tú no piensas jajaja.
El: Gracias, yo también te quiero, corazón. (Tono de ironía)
Ella: Sabes que sí jajaja.
El: Si no fuera así, no estaría en esta locura.
Ella: Dime qué ves.
El: Mucha gente, muchos asientos... (Mira por la ventana.) Hmmm, árboles, más gente, casas.
Ella: Quiero estar ahí contigo.
El: Aquí estarás cuando te secuestre y nos escapemos jaja.
Ella: ¡Sí, claro!
El: Esto se está moviendo ya.
Ella: Qué locura, no puedo creerlo.
El: Es real, nos veremos en unas horas.
Ella: ¿Qué llevarás puesto? ¿Cómo te reconozco? ¿Dónde nos veremos?
El: Cálmate, una pregunta a la vez jaja.
Ella: ¡Responde, no es chiste!
El: Sueter blanco, jeans, gorro blanco... ¿Podemos vernos en el parque del que me hablaste?
Ella: ¿El que está aquí cerca de donde vivo?
El: Sí, ese.
Ella: ¿Cómo sabrás cómo llegar aquí?
El: Preguntando, supongo, después me las arreglo, es lo de menos.
Ella: ¿Es en serio todo esto?
El: Amor, estoy montado en un tren; escuchaste mientras compraba el boleto; casi que me reservaste la habitación del hotel; ¿Te queda alguna duda?
Ella: Es que es tan surrealista; esto no pasa; no a mi.
El: Está pasando. Ahora dime: ¿cómo te reconoceré?
Ella: ¡Ni siquiera sé qué ponerme!
El: -En voz baja- Mujeres...
Ella: Cállate, te escuché.
El: Jajajaja perdón, perdón. ¡Ya dime!
Ella: ¡No lo sé! -Se levanta, busca entre su ropa- ¡No tengo nada para ponerme!
El: Qué exagerada, algo ha de haber; sino así mismo como estés.
Ella: ¡¿Qué?! No, estoy en pijama, Angel.
El: No me importa lo que lleves puesto, me importa que seas tú. ¡Quiero verte ya!
Ella: Ya, después veré; mientras busco, dime qué ves.
El: El cielo...
Ella: ¿Cómo está? Descríbelo para mi.
El: Azul, con pocas nubes... Tienes que verlo, le tomaré una foto.
Ella: Tómate una foto a ti también.
(Le toma la foto a la ventanilla y una a él con los ojos cerrados con fuerza y sacando la lengua)
El: Ya está, salí feo, ya no me vas a querer.
Ella: Jajaja ¡Quiero verla!
El: Quiero una foto juntos. No, ¡quiero MUCHAS fotos juntos!
Ella: Qué vergüenza que me vean contigo, mejor no jajaja.
El: Jajaja ok. ¡Me quiero bajar del tren, el amor de mi vida ya no me quiere ver!
Ella: ¡Cállate, loco! Qué idiota eres, ¡qué idiota!
El: Tú te lo buscaste jajaja.
Ella: ¿Cuánto falta?
El: No lo sé, no mucho, supongo...
(Pasadas unas horas el tren se detiene, él se baja y busca su equipaje)
El: ¿Dónde puedo alquilar un auto? No te sacaré a pasear en bus jajaja
(Ella le dice el sitio, él para un taxi y va por un auto; luego empieza a conducir a la casa de ella)
El: ¿Dónde era?
Ella: ¿Dónde estás?
El: Jajaja no tengo idea. Espera, ya sé.
(Para otro taxi y le indica la dirección a donde va para que lo guíe)
El: Soy un genio; le dije a un taxista que me conduzca hacia allá.
Ella: ¡Y yo aún no sé qué ponerme!
El: Estoy cerca.
Ella: ¡¿Qué?! ¡¿Ya?!
El: Sí, pero antes tengo que comprar una cosa, tienes tiempo.
Ella: ¿Qué cosa?
El: ¿Qué te importa? Jajaja no te quiero decir.
Ella: ¡Dime!
El: Ehmm, nada, nada, ya voy para allá.
Ella: Hmmm ok.
(Se detiene en una floristería y compra la rosa más bella del lugar)
Ella: ¿Qué es eso que se oye? ¿Dónde estás?
El: Nada, ya voy en camino.
Ella: ¡Nunca me dices nada!
El: Ya tendrás oportunidad de golpearme por eso jaja.
Ella: Sí, es lo primero que haré.
El: ¡Escucha! Pon atención.
Ella: ¿Qué?
(Le sube el volumen al radio del auto; se oye "just the way you are" - Bruno mars)
El: When I see your face...
Ella: ¡Te odio! Cantas feo, cállate.
El: No me importa, canta conmigo.
Ella: No, eres demasiado tonto jajaja.
El: Estoy en el hotel que me dijiste. ¿Ahora hacia dónde?
(Ella le indica la dirección y él llega a la puerta de la urbanización, donde habla con el vigilante)
El: Buenas tardes.
Vigilante: Sí, ¿qué se le ofrece?
El: Vengo a ver a Andrea Gutierrez. Casa número 10.
Vigilante: Ok, pasa.
El: Gracias.
Ella: ¡Dios!
El: Dios no; Angel, por favor.
Ella: Imbécil jajaja.
El: Ya estoy afuera, no sé qué casa es la 10, así que iré al parque.
Ella: Espérame ahí.
El: Estoy nervioso, ya no quiero jajaja.
Ella: ¡Vete, pues!
El: ¿Después de todo lo que recorri? Estás loca.
Ella: Ya estoy lista, voy para allá, ¿ya puedo colgar?
El: ¡No! Quiero verte llegar hablando por teléfono.
Ella: Jajaja ¿por qué?
El: ¿Qué haré mientras vienes? Hablarte me calma.
Él está sentado en uno de los bancos del parque impaciente por verla y escondiendo la rosa detrás de sí. No para de reirse de los nervios por el teléfono y no puede evitar mirar hacia las casas a cada segundo para verla llegar. De pronto ve que alguien se acerca; una chica de cabello largo y castaño. La chica está sonriendo y sosteniendo un teléfono. Ella lo mira y baja la cabeza riendo de los nervios. Los dos se sonrojan. Él se levanta y va hacia donde está la chica.
Ella: ¿Hola? Jajaja qué locura, en serio.
El: Wow...
Ella: ¿Qué? Cállate, estoy demasiado nerviosa.
El: ¿En serio eres tú?
Ella: Duh, tonto.
El: Eres demasiado hermosa.
Ella: ¡Cállate!
El: Tengo algo para ti.
(Saca la rosa y se la entrega mirando fijamente sus ojos mientras ella casi no puede sostenerla de los nervios)
Ella: Gracias... Qué hermoso.
El: No podía llegar con las manos vacías.
Ella: ¿Nos sentamos? Creo que tenemos demasiado de qué hablar...
El: Claro, vamos.
(Se sientan en el banco donde él esperaba en un principio y comienzan a hablar. Ninguno de los dos puede creer que el otro esté así; tan cerca)
El: Ven, vamos a los columpios.
(La toma de la mano y van corriendo como niños; se sientan a seguir conversando)
Ella: Dime, ¿soy como imaginabas que sería?
El: No... Eres aún más perfecta... A ti puedo tomarte de la mano y ver como te sonrojas cuando te ries.
Ella: Cállate.
(Lo suelta y se cubre la cara con sus dos manos. El rie tiernamente al ver que se ruborizó por lo que dijo. Toma una de sus manos y empieza a jugar con sus dedos. Ambos se miran. Él le aparta el cabello de la cara rozando suavemente sus mejillas y ella toma su mano. Ambos sonríen, no pueden creerlo...)
Ella: Quiero ver la foto que le tomaste al cielo y la tuya.
El: Listo, pero no puedes burlarte de mi.
Ella: Trataré, pero sé que saliste muy feo.
(El saca la cámara y le enseña las fotos. Ella se queda mirando la foto de él con ternura y una sonrisa se forma en su cara)
El: Ya viste, jaja devuelveme la cámara.
Ella: No, sonríe.
(Ella apunta la cámara hacia él y le saca una foto)
El: Ey, tenemos que salir los dos, sino no vale.
Él se levanta y toma la cámara; se inclina detrás de ella poniéndose a un lado y enfoca la cámara hacia los dos. En eso, sin querer, sus mejillas se rozan y él se aleja un poco para voltear a mirarla. Ella hace lo mismo y se miran mutuamente. Él se acerca y cierran los ojos. Roza sus labios con los de ella y empieza a besarla a lo que ella responde. Fue el beso más hermoso, el momento más hermoso en la vida de ambos. Al darse cuenta de lo que estaba pasando, se separan un poco y se abrazan. No quieren que ese momento se termine.
Ella, tartamudeando y casi sin poder hablar de los nervios, finalmente dice: ¿Y la foto..?
El: Claro, la foto...
Ambos sonríen y él toma la foto. Se queda admirandola unos segundos y, sin quitarle los ojos de encima a aquella cámara, toma la mano de ella y la aprieta suavemente.

Él despierta con lágrimas en los ojos, le da un golpe a la almohada y se vuelve a dormir...