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lunes, 10 de marzo de 2014
Stephen King
Como andan queridos lectores, perdón por no andar muy activo... Hoy les dejo algo corto, dos novelas qe tienen cosas en común. Mañana comenzare a publicar habitualmente, para mantenerlos actualizados.
DISFRUTEN:
- REDRUM. Esa es la palabra que Danny había visto en el espejo. Y aunque no sabía leer, entendió que era un mensaje de horror. Danny tenía cinco años. Y a esa edad pocos niños saben que los espejos invierten las imágenes y menos aún saben diferenciar entre realidad y fantasía. Pero Danny tenía pruebas de que sus fantasías relacionadas con el resplandor del espejo acabarían cumpliéndose: REDRUM… MURDER, asesinato. Pero su padre necesitaba aquel trabajo en el hotel. Danny sabía que su madre pensaba en el divorcio y que su padre se obsesionaba con algo muy malo, tan malo como la muerte y el suicidio. Sí, su padre necesitaba aceptar la propuesta de cuidar de aquel hotel de lujo de más de cien habitaciones, aislado por la nieve durante seis meses. Hasta el deshielo iban a estar solos. ..
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#2. Doctor Sueño. - Secuela de "El Resplandor"
Sinopsis: Stephen King retoma los personajes y temas de uno de sus libros más populares, El resplandor, en esta cautivadora novela protagonizada por un Dan Torrance de mediana edad y una niña de doce años muy especial a la que deberá salvar de una tribu de asesinos paranormales.
Una tribu llamada The True Knot recorre las autopistas de los Estados Unidos en busca de sustento. Parecen inofensivos: son viejos, visten con mucho poliéster y están casados con sus autocaravanas. Pero como sabe Dan Torrance y pronto aprenderá la arrojada niña Abra Stone, The True Knot son casi inmortales y se alimentan del vapor que emiten los niños con el resplandor cuando se los tortura despacio hasta la muerte.
Acosado por los moradores del hotel Overlook en el que pasó un horrible año de su infancia, Dan lleva décadas perdido, ansioso por librarse de la herencia de alcoholismo, desesperación y violencia que le dejó su padre. Termina asentándose en un pueblo de New Hampshire, con un grupo de Alcohólicos Anónimos que le apoya y trabajando en una residencia para enfermos terminales, donde emplea los restos de su resplandor para dar el último consuelo a los moribundos. Ayudado por un gato presciente, se convierte en el doctor Sueño.
Cuando Dan conoce a la evanescente Abra Stone, el espectacular don de la niña, el resplandor más brillante que se haya visto, despierta los demonios de Dan y lo convoca a una batalla por el alma de Abra y la supervivencia. Será una guerra épica entre el bien el mal, una historia sangrienta y esplendorosa que emocionará a los millones de lectores de El resplandor.
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martes, 14 de enero de 2014
20 Días
CAPÍTULO FINAL:
Día Veinte: La carta.
Alejandro
estaba sentado en el living. Tomo papel y una birome. Empezó a escribir, su
madre lo miraba fijo.
Adriana: Como puede ser,
hijo?¿Por qué lo has hecho? No debiste hacerle caso a esa….Hijo, mírame, te
quiero pero esto es…Por qué no contestas…No quiero hablar sola, hijo – le toma la mano él lo mira y las
saca.- Que te hizo tu padre, que te hizo
Juana y Julieta para que los mates…Hijo….?
El
diálogo era imposible. La madre preguntaba y él nunca respondía, solo se
concentraba en lo que escribía. Ella se puso de pie y Salió afuera. Se sentó en
la vereda.
Adriana: Por que, por que? – se susurraba. En ese instante
pasaba Ingrid.
Ingrid: Profe, que pasa? – de una volada paso a la otra
vereda.
Adriana: Nada, Ingrid,
nada
Ingrid: Solo quería
decirte que me perdones por mi actitud en otro día.
Adriana: No te
preocupes, también defendería a mi amigo…
Ingrid: Sí, pero el ya
no es mi amigo, es un mentiroso
Adriana: Ingrid, no lo
digas sí, está todo muy mal y no se…
Ingrid: No se margue, la
vida sigue y él va a ir preso dentro de 5 años, espero.
Adriana: Solo digo que
si lo hace, que lo haga por poco tiempo.
Ingrid: No piense esas
cosas- dice Ingrid – él se lo merece, fue su voluntad hacer
todo eso.
Adriana: Será mejor que
te vayas, sí?
Ingrid: Está bien, me
voy – dice – pero acuérdese, fue culpa de él, ella si
bien lo mando, él no tenía la obligación de hacerlo.
Adriana: Adiós Ingrid.
Ingrid: Chau, profe.
***************
Entró
nuevamente a su casa. Allí encontró sangre sobre una hoja de papel. Ella se
alarmó. Tomó la hoja y la leyó, pero no contuvo en pensar en la vos de su hijo
leyéndola dentro de su cabeza.
<< Mamá, perdón,
no quise hacer daño a nadie, fui mi instinto, más bien una terrible forma de
conocer le amor. Bueno, el amor no
todavía, pero sí conocer lo que es la desgracia de no pensar por mí mismo. Sé
que las palabras no solucionan nada de las cosas, pero esto es mi última forma
de decir la verdad, una carta.
Pensé mucho en poco
tiempo. Reflexione por el dolor. Éramos una familia feliz, hasta que yo la
arruine, pero debes saber algo. Fue por tú bien. Juan quería robarte con su
hermano, lo escuche un día en el baño de la escuela. No quería que te hagan
daño y por eso lo mate.
Pedro, no quería hacerte
nada, pero si a Flor y a mis amigos, su familia era bandida y más mala que la
peste. Por eso lo maté. Sé que son aclaraciones atrasadas, pero es lo que te
puedo decir.
Mi papá te engañaba.
Florencia era la culpable, el salía con ella y su madre. Por eso el auto
misterioso que la buscaba siempre. Ella me lo dijo hace dos días. No te lo
quise decir, pero su muerte fue agradable ya que el saber que se lo merecía me
llenaba el alma de gozo.
Mamá, gracias por todo,
por los momentos y por los líos. Te quiero mucho, SOS lo mejor. No me olvides,
ya que mientras lees esto yo ya no estaré en este mundo.
MAMÁ TE QUIERO >>
En ese
instante ella se alteró. Recorrió toda la casa y no lo encontró. Fue a la
escuela corriendo y lo vio tirado en el suelo de la entrada. Sangrando con un
corte en el pecho. Se tomó de los pelos desesperada. Sus amigos llegaron al instante
y lo vieron. La madre cayó desmayada y sus amigos la ayudaron para que no se
lastimara. Todos lloraron.
La desgracia
sucede a cualquiera pero a este chico le paso lo peor. Su supuesto amor, su
padre, todo era mentira, la confianza y todo su alrededor. Él era el modelo en
la escuela, sus amigos los mejores, pero todo lo perdió en tan solo 20 días con
la chica. Los 20 días de AMOR y MUERTE.
FIN.
GRACIAS POR ACOMPAÑARME Y LEER ESTA HISTORIA... :D
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO Y ACUÉRDENSE QUE LOS COMENTARIOS SON BIEN VENIDOS, SIEMPRE Y CUANDO NO CONTENGAN INSULTOS...
GRACIAS...
Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014
lunes, 13 de enero de 2014
20 Días
Este es el ante-último capítulo de la historia... Mañana les estaré publicando el final de la misma.. ¿Cómo terminara?
CAPÍTULO 13:
Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014
CAPÍTULO 13:
Día diecinueve: La Verdad.
Sus amigos estaban todos juntos en el monumento del colegio. Ellos llegaron juntos y todos empezaron a murmurar. Todos se miraron como si fuese una guerra sin pacto de tregua. Flor se sentó con él en las escalinatas principales. Su madre llegó y bajo del auto. Llego al portón y miro a traves de sus lentes de sol a su hijo y a su novia maldita. Entró y se juntó con los demás. Salieron afuera y se dirigieron a la plaza.
Alejandro: Donde crees que se van – le pregunta Ale a Flor.
Florencia: No sé, no me importa – se arregla el cabello.
Alejandro: Que pasa…?
Florencia: Que pasa – replica – que pasa?, lo que pasa es que tuve que decir algo que me va a condenar.
Alejandro: No te enojes.
Florencia: Me enojo porque todos saben lo que pasó y que nosotros fuimos los culpables.
Alejandro: Sí, pero…
Florencia: Nada, Alejandro, nada- dice ella – cállate, no quiero hablar.
Alejandro: Porque te enojas conmigo, vos SOS la de las ideas, no yo.
Florencia: Pero vos las cumplís.
Alejandro: Sí, pero vos…
Florencia: Nadie te obliga, okey – interrumpe ella.
Alejandro: Que te pasa?
Florencia: De nuevo – ella se pone de pie – esa pregunta ya da asco, tus amigos te dejaron, ves no hay amistad, y yo no te quiero, solo quería saber si eras capaz de todo.
Alejandro: Un engaño? – dice él.
Florencia: Sí, eso, un engaño – se cruza los brazos.
Alejandro: SOS una…
Florencia: Shhh, no digas nada, ya has hecho los trabajos – ella se arregla el pelo otra vez.
Alejandro: Fue tu culpa no mía – él se pone de pie.
Florencia: En todo caso es de los dos.
Alejandro: Por qué Flor, por qué?
Florencia: Porque quiero, y eso me gusta. Soy así, nací así – dice – me gusta mantener manejado a los hombres…
Alejandro: Pero tienes 17 años recién.
Florencia: Y vos 13 – replica – eso no importa, mi vida siempre fue un desastre – se acerca mucho a él y dice – odio la vida – y se marcha.
Alejandro: Y, ahora… a dónde vas?.
Florencia: A seguir a tus amigos, esos nenes boludos – grita.
Alejandro: No puedo creer – se susurra – espérame – grita y se van juntos.
Todos estaban a cuadras de llegar a la plaza. Sus amigos detuvieron a Flor.
Alejandro: Que hacen? – dice Ale.
Ingrid: Vos ni ella van con nosotros – exclama Ingrid.
Alejandro: Vos no mandas – replica Ale.
Ingrid: Y que me vas a matar? – Ingrid quiere empezar una pelea.
Antonio: Amigos, ya, okey – interrumpe Antonio – Ale, por favor, ándate y vos Flor también.
Florencia: A mí no me mandas nenito – dice Flor con cara de asco para con Antonio.
Romina: Enserio, nena ándate – dice Romina.
Florencia: Bueno me voy – Flor se da media vuelta y desaparece en la cuadra.
Alberto: Y vos Ale, también – pide Alberto.
Alejadro: Okey– y se va.
La verdad salió a la luz. Nadie quiere a nadie. Ahora todos desconfían. La policía no hace nada porque son menores. Pero no se puede creer que un hijo mate a su padre y a dos chicos, por hacer caso a una mujer que no es nada todavía.
Alejandro llegó a la escuela de nuevo. Miro y miro y recordó las escenas. Flor se paró en la otra vereda. Sacó un cuchillo de su cartera e hizo una señal de corte de garganta. Ale no entendió. Pero lo que ella decía era que se iba a matar. Ya que al día siguiente, en las noticias apareció su rostro y la frase suicidio debajo.
Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014
20 Días
CAPÍTULO 12:
Día dieciséis y diecisiete:
Dos días con interrogatorios.
La
noticia de las dos muertes viajo rápido por los medios. Alejandro se encontraba
tranquilo al igual que Florencia. Ambos estaban juntos. Sus amigos y compañeros
los miraban fijos. Al parecer todos empezaron a sospechar.
La mama de Alejandro llegó impasible,
amargada, con los ojos sollozos. Algo sabia, de alguien tenía sus sospechas.
Pero al preguntar sobre los hechos a todos los alumnos, se dio cuenta que su
hijo y Florencia eran al perecer los culpables.
Adriana: Bien – dijo y se secó las lágrimas – voy a hablar con dos chicos a la vez – suspiró
– que venga Luna y Tadeo – llamo a los chicos q estaban todos
afuera del salón. Ellos entraron si basilar.
Tadeo: Profesora no
tenemos la culpa de nada –
aulló Tadeo.
Luna: Es verdad – dijo Luna – somos inocentes.
Adriana: Chicos, no
estoy culpando a nadie – aclaró la profe – la policía decidió que le mejor
medio para hacerles algunas preguntas era a través de mí.
Tadeo: Está bien – musito Tadeo.
Adriana: ¿Dónde estaban
ayer a horas de la tarde, en el momento del hecho? – empezó sin basilar Adriana.
Luna: En cuál de los dos
– exclamo Luna – porque primero murió Luis y después Julieta.
Adriana: En el orden de
sus muertes – aclaró
al final la profe.
Tadeo: Cuando murió Luis
estábamos en el salón hablando con Julieta– dijo Tadeo.
Luna: Sí, es verdad, después
cuando vimos al profe tirado bajamos a verlo juntos – dijo Luna –
en realidad todo el curso bajo, y cuando subimos estaba muerta Julieta.
Adriana: Bien, pueden
irse chicos. – trago
saliva – no puedo culparlos a ustedes,
ya sé que no lo son, pero gracias igual – se puso unos anteojos y los
chicos se fueron. Se puso de pie y llamó a Gustavo y Ramona.
Adriana: ¿Dónde estaban
ayer a horas de la tarde, en el momento del hecho? – acotó
Gustavo: Primero con lo
que le pasó a Luis juntos en el curso hablando – exclamó Gustavo.
Ramona: Después bajamos
y cuando subimos vimos el cuerpo Julieta -prosiguió Ramona.
Adriana: Bien, gracias – dijo.
Ramona: Profe, en serio,
todos lamentamos lo que pasó –
dijo Ramona.
Gustavo: Si, profe,
fuerzas – terminó
Gustavo. Después se retiraron.
Adriana: Que vengan los
hermanos Cáceres –
dijo la profe en la puerta.
Ignacio: Ninguno vino – dijo Ignacio – su madre se enfermó.
Adriana: Bien, después
yo me encargo de ellos –
aulló – ahora quiero que vengan Ingrid,
Romina, Alberto y Antonio – los nombró con el lente un poco caído dejando
entrever sus ojos.
Adriana: Chicos, como
andan? – dijo la
profe lentamente.
Antonio: Bien, bien – se alteró Antonio.
Alberto: Que sucede, debe decirnos la verdad – exclamó Alberto.
Adriana: No sucede nada,
yo solo hago caso a la justicia –
aclaro Adriana.
Ingrid: Usted no
pertenece a la justicia –
le escupió Ingrid.
Romina: Por favor
cálmate sí – le
susurro Romina.
Adriana: ¿Dónde estaban en el momento de los hechos?
Ingrid: Seguro todos
dijeron que en un lado y después en otro – empezó Ingrid.
Adriana: Sí, es así – respondió la profe - Pero…
Romina: Eso es verdad – interrumpió Romina – así fue, nosotros estábamos con ellos.
Antonio: Nadie hizo
nada, entiéndalo –
acotó Antonio – no puede creer que unos
chicos de 13 años maten, o sí.
Adriana: No voy a
contestar nada – dijo
ella – pero es verdad, mucha gente de
afuera vio que todos estaban, todos menos Florencia y mi hijo – apoyó sus
manos en los escritorio, se sacó los lentes y miró fijo a cada uno – ustedes saben algo de eso?.
Ingrid: Insinúa que su
propio hijo es el asesino
– indaga Ingrid alterada – no puede ser –
da un golpe a la mesa – todos estábamos
juntos, entiéndalo – grita.
Antonio: Cálmate si – dice Antonio.
Ingrid: No puedo, okey – se levantó.
Romina: Esto no nos
lleva a ningún lado –
escupe Romina - de nada sirve si todos desconfían de todo – se para junto con
Ingrid.
Adriana: Chicos por
favor, no se alteren –
dice Adriana – es que…
Alberto: Que sucede – interrumpe Alberto.
Adriana: Nada, pueden irse.
Antonio: Todo se va a
arreglar okey –
termina Antonio y se van del salón.
Ella
queda sentada en el escritorio, el día termina o mejor dicho el tiempo que le
da la policía para hacer todo. Llama a Ignacio por último.
Ignacio: Bien – dice Ignacio.
Adriana: Nada – ella lo mira fijamente.
Ignacio: Quiere
preguntar algo? –
indaga él.
Adriana: No – dice – gracias por tu tiempo.
Ignacio: De nada- se levanta y se va.
Adriana: Dios – se tira al respaldo de la silla – no puede ser él no puede – dice – esto me tiene loca, mejor dejo a mi hijo y
a esa chica para mañana, ahora no estoy de ánimos – su monólogo termino, se
levanta y se va dejando al salón en su soledad.
*********************
El
día empezó claro, como siempre. Adriana se sube al auto y se dirige a la
escuela. Fuera de ella, observa a Flor y su hijo juntos, sentados en las
escaleras principales. Se baja del auto, llega junto a ellos y empiezan a charlar.
Adriana:¿Cómo están? –
dice.
Florencia: Bien – responde seca Flor.
Alejandro: Igual que vos
mamá.
Adriana: Subamos, tengo
que…
Florencia: Las preguntas
sí – interrumpe Flor
– vamos a terminar con esta estupidez
ahora, okey.
Adriana: Bueno – dijo Adriana colocándose los lentes.
Subieron
las escaleras. Llegaron al salón de los hechos. El día anterior usaron otro
salón de abajo ya que no se podía subir.
Florencia: Se supone que
nadie entra acá –
dice Flor.
Alejandro: Es verdad – dice Alejandro.
Adriana: Hoy, estaremos
acá, okey.
Se
sentaron en unas sillas cerca de la profe. Observaron y no vieron ninguna mancha,
la policía seguramente limpió todo, lo único que había era la sombra de los
hechos.
Adriana: ¿Qué sucedió? – empieza Adriana.
Florencia; Nada – dice seca Flor.
Adriana: Nada, de nada? – repite Adriana y mira a su hijo – seguros?
Alejandro: Si, seguros – se alarma Alejandro.
Florencia: Ustedes y
principalmente tu Florencia –
la apunta – no tienen nada que ver o que
decir sobre los asesinatos.
Florencia: A dónde
quiere llegar? –
aúlla Flor.
Adriana: Tu sabes dónde
quiero llegar – se
precipita.
Alejandro: Cálmense si – ordena Alejandro.
Adriana: No me mandes
jovencito, okey.
Florencia: Señora
cálmese – dice Flor – que quiere saber he…? - la reta
Florencia: No me das
miedo malcriada y maleducada niña –
dice Adriana – se perfectamente que vos
le mandaste a mi hijo…
Florencia: Y si así
fuera, fue el quien mató, no yo
- interrumpe Flor – en verdad – se calma y se sienta – yo le mande a que él haga eso. Okey – se cruza de piernas – así fue todo.
Alejandro: Verdad – susurra Alejandro.
Adriana: Que? – Adriana esta anonadada.
Alejandro: Lo que dice
es verdad – grita
Alejandro.
Florencia: Saben que,
esto da asco – Flor
se levanta y de un portazo se va.
Alejandro: Perdón, mamá,
perdón, pero ella me hechizo
– se arrepiente Alejandro – adiós –
se va y su madre queda boca abierta, sola en el salón.
********
El día que
siguió nadie fue a la escuela. Y Alejandro no fue a su casa.
Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014
20 Días
CAPÍTULO 11:
Día quince: Dos muertes en un
mismo día.
El
resto del día anterior ninguno de los dos se acercó al colegio. Su madre estaba
durmiendo en su habitación y él estaba en el living, preparando sus armas.
Colocó en la mochila dos cuchillos diferentes. Uno para Julieta y el otro para
su padre. La decisión estaba tomada, serían dos presas, dos pájaros muertos con
un mismo tiro.
Se
puso la mochila y se fue a la escuela caminando. Llegó cerca de la estación de
servicio y dio un fuerte suspiro. Siguió sus pasos hasta el portón de la
escuela. Entró y detrás de él venía su padre. En el momento en que subía las
escaleras, lo paró. Notó que nadie venia de un lado o de otro.
Alejandro:¡¿Por qué?!,
papá? – aulló
Luis: Mira, no tengo
tiempo.
Alejandro: SOS un pedazo
de hijo de…
Luis: No me insultes – interrumpió la frase.
Alejandro: Por lo menos
ten el coraje de darle un último abrazo a tu hijo.
Luis: Bueno – se acercó y lo abrazó, en ese
instante Ale saco el cuchillo y se lo clavo en el estómago.
Alejandro: Ahora vas a
aprender – dijo y se
fue.
El
padre cayó al suelo y en un último suspiro murió.
Alejandro
se fue al baño del colegio, se acercó a la puerta y todos sus compañeros
bajaron de los salones desesperados. Dejó el cuchillo en los lavatorios y se
fue. Salió por detrás e hizo que recién llegaba a la escuela. Preguntó
desesperado que pasó. Nadie supo contestar.
En
ese momento miró a Julieta. Se acercó a ella y le dijo…
Alejandro: Acompáñame.
Y
ambos subieron al curso.
Julieta: Fuiste vos,
verdad?
Alejandro: Sí.
Julieta: Era tu padre.
Alejandro: Ya no lo es
más – Florencia llego.
Florencia: Ha, que bien,
dos muertes en un mismo día –
se reía.
Julieta: Los dos son
unos asesinos.
Florencia: Yo no, el sí.
Alejandro: Solo sigo
órdenes – dijo Ale.
Julieta: No tienes
actitud propia.
Florencia: Al contrario tiene mucha – respondió Flor
Julieta: Voy a gritar.
Alejandro: Como la nena
que SOS – dijo Ale
sonriendo.
Florencia: Mátala.
Alejandro: Con gusto.
Se
acercó hacia Julieta. Él se abalanzó sobre su asesino, mal movimiento, no va a
escapar así porque el cuchillo ya estaba clavado en su estómago. Florencia
aplaudia y felicitaba. Alejandro se reía. Ambos se tomaron de las manos y
bajaron las escaleras. Fueron con sus amigos. Todos estaban asustados. A lo
lejos se escuchaba el sonido de la ambulancia y la policía. Los dos se miraron
y decidieron seguir la corriente de lamentos.
Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014
20 Días
CAPÍTULO 10:
Día catorce: La separación.
Su
madre y su padre estaban sentados en el living de la casa. Él estaba sentado
encarando a su madre, pero ninguno se miraba los ojos. Alejandro entro de la
nada y pregunto
Alejandro: qué pasa?,
por que el ambiente es tan pesado?
Sus
padres alzaron sus rostros, la madre tenía sus mejillas con lágrimas y el padre
ni siquiera sollozaba. Pregunto con un grito de nuevo…
Alejandro: que esta pasando??. No recibió contestaciones.
Su
padre se levantó del sofá. Se acercó a su hijo y le dijo…
Luis: Si quieres saberlo
preguntale a tu madre, porque ya no quiero saber más nada de ambos!- Y en ese instante se fue de la casa.
Alejandro con sus ojos lagrimosos se acercó y
abrazó a su madre.
El
momento era demasiado tenso.
Adriana: Perdonalo, no
es su intensión, pero a veces los adultos se separan y esto es mejor en la
relación.
Alejandro: No entiendo
nada.
Adriana: Tu padre esta
con otra mujer -
mirandolo a los ojos le dijo fríamente
En
ese preciso instante sintió que el mundo se le venía abajo. Nunca creyó que sus
sospechas eran ciertas. Le comento a su madre sobre sus hipótesis que en ese
momento dejaron de serlo.
Le
contó que lo vio nervioso en la heladería. Que supuestamente era una entrevista
de trabajo pero ahora saben qué tipo de trabajo hacía. Le dijo que en el salón
Florencia lo encaró, fue un momento vergonzoso, pero seguramente ella lo debió
de haber visto o sino nunca hablaría.
Siguió
abrazando a su madre, un momento fuerte de amor entre madre e hijo, abandonados
por un tipo sin corazón, un idiota que no supo valorar a su familia. Una
alimaña de persona que no se merecía la vida. Y en eso se le ocurrió, que matar
a su padre sería lo mejor.
Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014
viernes, 10 de enero de 2014
20 Días
CAPÍTULO 9:
Día trece: Pensando en
matar.
No
fue al colegio ese día, quería distraerse un poco de las cosas que estaban
sucediendo en su alrededor. Estaba sentado en una banca de la plaza mirando
fijamente el reloj de la iglesia. Pensaba que todo sería mejor si él junto con
ella se tiraran desde esa altura, a la dureza del suelo.
De
un salto salió de la banca y se fue a sentar en los escalones de la iglesia. Se
colocó los auriculares y empezó a escuchar su música, el sonido que lo
identificaba. El Rock. Sentía como la música recorría su cuerpo y le decía que
si mataba era por amor, esa era la excusa.
Salió
un momento de su transe con el sonido y vio que Flor estaba haciendo ejercicios
alrededor de la plaza. No dudo un segundo y se levantó en busca de ella.
Alejandro: ¿No tendrías
que estar en la escuela? –
dijo él siguiendo el ritmo del trote.
Florencia: Lo mismo
digo.
Alejandro: Que escuchas?
Florencia: No Te Va
Gustar – dijo con una
sonrisa – raro el nombre para una banda.
Alejandro: No creo.
Florencia: Yo sí, suena
como algo tramposo para decirlo.
Alejandro: Que tema?
Florencia: Chau – dijo y se detuvo – como te dije, todos nombres tramposos.
Alejando: …
Florencia: No dices
nada. Acaso estas meditando la próxima muerte.
Alejandro: Si, algo así….Por
que lo haces?
Florencia: Siento que es
necesario. Te dejo –
dijo ella.
Alejandro: ¿Por qué? – contesto.
Florencia: Vienen tus
amigos – señalo.
Se
detuvo, vio que Ingrid, Romi, Alberto y Antonio venían corriendo a una cuadra. Vio
como Flor se alejaba, divisa una banca a su lado y se sentó a esperar a los
amigos.
Alejandro: Que hacen
acá, tendrían que estar en clases? –
aulló él.
Ingrid: Salimos temprano
– respondió Ingrid.
Romina: Tu papá recibió
una llamada y se fue –
chismeó Romina.
Alejandro: Que llamada? – se alteró – de quien?
Alberto: No sabemos – le toco el hombro Alberto.
Alejandro: Que piensan
del asesino que mato a Juan?, escuche que es menor de edad – lanzó Ale.
Antonio: Eso es nuevo,
tal vez quiere llamar la atención –
dijo Antonio.
Ingrid: Nadie llama la
atención de esa manera, a lo sumo se desnudan y salen corriendo – dijo Ingrid y todos se rieron.
Alejandro: Tienes razón – dijo Ale.
Romina: Y si vamos a
otro lado, como que acá me siento asilada – invitó Romina.
Antonio: A donde vamos? – le siguió Antonio.
Romina: A la heladería –
contesto
Ingrid: SOS una gorda – dijo entre dientes Ingrid.
Romina: Gorda, pero más
linda que vos –
insinuó ella.
Alejandro: No peleen y
vamos de una buena vez –
dijo Ale y todos asintieron.
En
ese instante se fueron. A la cuadra, cerca de la intendencia se dio cuenta que
dejo su teléfono en la banca. Le dijo a sus amigos que siguieran y que después
él los va a alcanzar. No tuvieron problemas, luego salió en busca de su
celular.
Al
llegar quedo sorprendido, Florencia tenía en sus manos el equipo que el tanto
mezquinaba.
Alejandro: ¿Qué haces?
Florencia: Solo miro. – aclaró - Que acaso no puedo?
Alejandro: No, si…
Florencia: Decídete.
Alejandro: No.
Florencia: Bueno, toma
entonces.
Alejandro: Gracias.
Florencia: Debes matarla
más tardar mañana.
Alejandro: Estas
apurada.
Florencia: No es eso – se levantó – no soporto a esa pendeja.
Alejandro: Y por que no
lo haces tú misma?
Florencia: Mi amor,
estas manos no se manchan, solo mandan manchar – dijo – y si vos querés tenerme debes hacerlo.
Alejandro: Me tienes
hechizado.
Florencia: Ya lo sé – le toco el pelo – no somos muy diferentes mi AMOR – se
fue corriendo.
Alejandro: Bien, a
afilar los cuchillos –
dijo él en vos alta – si es que voy a
usar eso – pensó.
Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014
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