sábado, 28 de diciembre de 2013

Aldea Negra...

... Viajamos a una aldea perdida y oculta tras inmensas montañas. Era una excursión escolar para conocer las costumbres de los que allí habitaban.
James, un estudiante se perdió de tras de los arbustos para así ocultarse en los bosques y jugar una pequeña broma después; nosotros poco antes de llegar al lugar nos bajamos del ómnibus para buscarlo, ya que la preocupación rondo puesto que él no llegaba; minutos antes él había dicho que perdió unas llaves y necesitaba bajar para buscarlas.
Pasamos una parte del día buscándolo, y como no lo encontramos decidimos volver al micro e irnos al colegio dar parte a las autoridades para encontrarlo cuanto antes. 
Al llegar a la estación policial, la directora hablo con el comisario, este le dijo que la búsqueda comenzaría recién a las 78 horas de la desaparición. Nosotros, en cambio, no podíamos aceptar esa condición así que decidimos volver a buscarlo.
Llegamos a la aldea MARMUT, allí nos recibió su jefe, Martumuch, no entendíamos muy bien su lenguaje ya que en ciertos puntos se mezclaba con nuestro idioma. Mariana, una compañera nuestra y fiel amiga de James, se encaro sola la búsqueda adentrándose en el bosque, para la sorpresa de todos, ella volvió asustada y nos dijo que la siguiéramos hasta un lugar que ella encontró.
Llegamos a un punto en donde habían varias casa abandonadas, escombros de un pueblo fantasma, caminamos siguiendo los pasos de Mariana; nos mostró una casa, y dentro de ella el cuerpo sin vida de James.
Margaret, la directora,  al ver la escena, dio parte a las autoridades que tardaron una hora en llegar al lugar. De pronto, una espesa niebla invadió el lugar. Nadie podía ver nada. En ese momento se escucharon varios estruendos, al tiempo que la niebla se disipa. 
La aldea ya no estaba, las casas destruidas habían desaparecido. La policía busco por todas partes pero no había rastro del cuerpo de James, ni siquiera algún escombro de las casas. 
Al pasar más de 5 años de la perdida de James, en las noticias pasaron un caso similar, en otra aldea, según la periodista, los lugareños eran caníbales; pero como siempre nunca se sabe la historia verdadera.
Me llamo Agustina, y escribo esta memoria para recordar que en aquella aldea yace algo que no es natural, un demonio. Volví al lugar y lo comprobé, la bestia me trago, pero sin ates darme la oportunidad de escribir estas ultimas palabras.
De describir que en esa Aldea no existe el tiempo, no existen los secretos, no existe la vida, que ese lugar no existe, que yo, al escribir esto, ya no existo...




Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013