domingo, 29 de diciembre de 2013

La última noche en las sombras



Odio, temor, miedo, escalofríos. Todos estos sentimientos se guardaban y se resquebrajaban en mi interior. Mi alma, mi cuerpo y mi corazón se juntaban para generarme más sentimientos, más rencor en mi interior. Acostada en mi cama, trataba de olvidar todo lo ocurrido esa noche, y todos los otros días pasados. No podía dormir, no descanse en toda la noche. Jamás podría olvidar aquello ocurrido. Un hecho que me marca a una persona para siempre.
La última noche debajo de las sombras; esas sombras frías, oscuras y dominantes. Sombras capaces de llevarte o arrastrarte debajo de un hombre maldito, loco, endemoniado, devastado por lucifer.
La muerte misma asechaba los ojos de aquel lunático que al hablarme solo dijo: "Te sigo donde sea, te vigilo donde sea, te sorprendo cuando menos lo imaginas".
Esas palabras me asechaban cada vez que dormía, o cada vez que recuerdo la sombra de ese hombre, una sombra que desaparecía en los más oscuros rincones.

Me acorde de todo esto cuando esa noche acosada, decidí escribir lo que me había ocurrido esos días. Tal vez, solo escribía para dejar narrada una historia, o solo para dejarla y que otra persona lo leyera en algún momento. Sea cual sea lo que ocurra con esta carta; las palabras que aquí yacen son para demostrar que todo lo paranormal existe.

"Una noche, caminaba por una de las plazas más hermosas de Chile, La Plaza de las Armas, cuando observe cerca de una fuente un cuerpo quejándose, llorando. Me acerque y al hacerlo tenía el rostro desfigurado, desgarrado. 
No supe que hacer, busque mi teléfono, pero como por arte de magia se había apagado y no lograba encenderlo. Me asuste. Salí corriendo de allí, observando a ese hombre, pero me sorprendió ver que llevaba con sigo un enorme cuchillo lleno de sangre. 
Mi corazón se aceleró y trate de seguir con mi paso.
De pronto, me sujeta del brazo y trato de liberarme, me empujo caí al suelo y en ese instante la sombra de su mano se acercaba a mi pecho, una sombra con un cuchillo en mano. Trate de defenderme, luchando contra el tipo y haciendo que suelte el arma; no tenia demasiada fuerza pero su instinto asesino lo volvía fuerte.
Mi desesperación hizo que pateara la cara del tipo y con el tiempo que eso me daba, tomé el cuchillo y se lo clave en la panza deslizándolo hacia afuera, dejando ver sus viseras.
La imagen era muy fuerte, y no pude soportarlo, corrí lejos de allí pero de un mareo me caigo al suelo.
De repente, me despierto en un lugar oscuro, donde se podían escuchar susurros, gritos y quejidos, pero o había nadie a mi alrededor.
En ese instante, algo corría por mi pie, volteo hacia ello y observe un charco de sangre al mismo tiempo que el rostro ensangrentado del tipo apareció.  Me tomo del cuello y me ahogo en el charco de sangre.
Forcejee y pude liberarme, pero cuando mire hacia arriba una sombra descuartizaba a una mujer.
Me asuste. Salí corriendo pero ese lugar, pero no encontraba una salida. Algo me sujeto, no sabia lo que era, entonces sentí como un cuchillo se clavaba en mi pecho y mi alma salía de mi cuerpo.
Cuando reacciono, había mucho publico frente de mi. Un publico como un circo. Me observaban y me aplaudían. Miro detrás y un señor viejo manejaba mis movimientos.
Un titiritero, eso era, mi alma estaba dentro del cuerpo de un muñeco horrible. 
Al terminar los aplausos, me guarda en una caja;  sentí como mi alma volvía a mi verdadero cuerpo.
Al hacerlo, trate de escapar, pero la sombra me tomo de la mano y me dijo: "Te sigo donde sea, te vigilo donde sea, te sorprendo cuando menos lo imaginas".


Pero algo no me cierra. Al soltarme la mano aparecí aquí en mi casa, durmiendo, pero me levante solo para escribir lo que me sucedió.
No quería recordar nada. Volví a la cama y al cerrar mis ojos, algo comenzó a tomarme del brazo, luego tomo mis piernas. Grite.
En ese instante taparon mi boca. Mis ojos se cerraron y aparecí de nuevo en ese lugar, volteo y veo al tipo de la cara desfigurada que me decía:
"Te lo dije" con una voz macabra...




Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013