jueves, 9 de enero de 2014

20 Días



CAPÍTULO 7:




Día ocho: El trabajo escolar.


Después de la escuela, Ale y Flor acordaron ver en la plaza para discutir, en cierto sentido o entre comillas, como quieran llamarlo el asunto del trabajo escolar. El proyecto que su madre les dio a todos como nota del primer trimestre.
Ale, estaba sentado debajo del monumento a San Martín. Escuchando música y esperando a que llegue su amada. Cuando creyó que no vendría, divisó su silueta a lo lejos. Venía con jeans azules, zapatillas blancas una remera larga de color blanca y una campera de jean azul por encima. Y como siempre su mini-cartera marrón marca Blaqué, colgando de su hombro.

Alejandro: Llegas a casi a tiempo.
Florencia: No me gusta venir al toque.
Alejandro: Te gusta hacer esperar?
Florencia: Soy de esas que tardan en la ducha y al cambiarse.
Alejandro: Me imaginé.
Florencia: Donde vamos?
Alejandro: A mi casa, a ver el tema del trabajo.
Florencia: Bien, vamos – le dijo y le abrazó.
Alejandro: Que pasa?
Florencia: Por que?
Alejandro: Por que me abrasas?
Florencia: Me gusta hacerlo a los chicos que me merecen.
Alejandro: Yo te merezco? – pregunto.
Florencia: Un 50 por ciento, el resto veremos más adelante – se rio.
Alejandro: Me parece bien.
Florencia: Que escuchabas?
Alejandro: Rock.
Florencia: ¿Nacional?
Alejandro: Del mejor.
Florencia: No me gusta – su charla seguía mientras caminaban.
Alejandro: Por que?
Florencia: Prefiero la música lenta y suave, y algo de pop.
Alejandro: No parece  por tu actitud.
Florencia: Porque lo dices?
Alejandro: Te gusta matar, ver sangre y hacer sufrir.
Florencia: Si ¿Y?
Alejandro: No sé, se me hace que tu estilo es Metálica o algo así.
Florencia: Soy asesina discreta, no terrorista.
Alejandro: Nunca dije eso.
Florencia: Y como haremos la investigación? – dijo con una mueca en el rostro.
Alejandro: Buscaremos en internet.
Florencia: Wikipedia.
Alejandro: No nos quedemos con una sola fuente.
Florencia: Que ¿hay más?
Alejandro: Si, nunca buscaste?
Florencia: Odio buscar, no se me hace conveniente.
Alejandro: Es muy conveniente.
FlorenciaSi vos lo decís.
La conversación se detuvo un instante, caminaron unas cuadras. La era del hielo de la charla empezó a nacer. Un filo sentía Ale, pareciera que toda la buena conversación fue tirada por la borda.

Florencia: Cuanto falta para llegar – dijo ella.
Alejandro: No mucho, mi casa está cerca de la escuela.
Florencia: Y porque no me citaste cerca de la escuela.
Alejandro: No se me ocurrió, creí que la plaza sería un buen lugar para que los dos vayamos caminando y hablando.
Florencia: Te gusta hablar mucho – exclamo ella disgustada.
Alejandro: Eso te molesta?
Florencia: No mucho, pero en el tiempo en que nosotros nos gastamos haciendo esto, podríamos avanzar en el trabajo.
Alejandro: Perdón – dijo y un rato después concluyó – creí que era buena idea.
Florencia: No importa, lo hecho está hecho.

Ambos llegaron a la casa.  La mamá de Ale los atendió. Se sentaron en el  sofá y Adriana les había dejado una sorpresa. Como a ella no le gusta ir directo a la web, ellos encontraron muchos libros de tratan del tema, para que primero se nutran y busquen usando su cabeza  primero, luego si no da resultado que usen la máquina.

Florencia: No soy amante de los libros.
Alejandro: Me imaginé, pero mi mama sí.
Florencia: Hay  que matarla – susurro.
Alejandro: No seas así – dijo él.
Florencia: Bien, entonces me voy.
Alejandro: Por que, no comenzamos?
Florencia: Cuando veo libros me voy, siempre hice eso.
Alejandro: Te hace falta respetar las decisiones de los mayores.
Florencia: Y a ti, tener un carácter más fuerte.
Alejandro: No te vayas – le suplicó.
Florencia: Bien – se frustro – me quedo, pero hagámoslo rápido, así ocupamos la verdadera fuente de información…
Alejandro: La compu – le interrumpió.
Florencia: Si – dijo ella – y de paso reviso i Facebook y Twitter, hace rato no los abro.
Alejandro: Bien – dijo él – pero disimulemos por mamá
Florencia: Okey.

Así paso. Cuando no encontraron la información adecuada se fueron a la PC.
Cuando llego el momento de que Flor se vaya, no aviso, solo desapareció. Alejandro quedo mal, pero no micho, sabía que eso era de esperarse.
El fin de semana (días nueve y diez) se fue de viaje, creyó que llegaría para la escuela pero no puedo así que también el día que falta (día once) no sucedió nada interesante. Eso hasta que llegó el día doce.



Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014