lunes, 13 de enero de 2014

20 Días


CAPÍTULO 12:


Día dieciséis y diecisiete: Dos días con interrogatorios.


La noticia de las dos muertes viajo rápido por los medios. Alejandro se encontraba tranquilo al igual que Florencia. Ambos estaban juntos. Sus amigos y compañeros los miraban fijos. Al parecer todos empezaron a sospechar.
 La mama de Alejandro llegó impasible, amargada, con los ojos sollozos. Algo sabia, de alguien tenía sus sospechas. Pero al preguntar sobre los hechos a todos los alumnos, se dio cuenta que su hijo y Florencia eran al perecer los culpables.
Adriana: Bien – dijo y se secó las lágrimas – voy a hablar con dos chicos a la vez – suspiró – que venga Luna  y Tadeo – llamo a los chicos q estaban todos afuera del salón. Ellos entraron si basilar.
Tadeo: Profesora no tenemos la culpa de nada – aulló Tadeo.
Luna: Es verdad – dijo Luna – somos inocentes.
Adriana: Chicos, no estoy culpando a nadie – aclaró la profe – la policía decidió que le mejor medio para hacerles algunas preguntas era a través de mí.
Tadeo: Está bien – musito Tadeo.
Adriana: ¿Dónde estaban ayer a horas de la tarde, en el momento del hecho? – empezó sin basilar Adriana.
Luna: En cuál de los dos – exclamo Luna – porque primero murió Luis y después Julieta.
Adriana: En el orden de sus muertes – aclaró al final la profe.
Tadeo: Cuando murió Luis estábamos en el salón hablando con Julieta– dijo Tadeo.
Luna: Sí, es verdad, después cuando vimos al profe tirado bajamos a verlo juntos – dijo Luna – en realidad todo el curso bajo, y cuando subimos estaba muerta Julieta.
Adriana: Bien, pueden irse chicos. – trago saliva – no puedo culparlos a ustedes, ya sé que no lo son, pero gracias igual – se puso unos anteojos y los chicos se fueron. Se puso de pie y llamó a Gustavo y Ramona.
Adriana: ¿Dónde estaban ayer a horas de la tarde, en el momento del hecho? – acotó
Gustavo: Primero con lo que le pasó a Luis juntos en el curso hablando – exclamó Gustavo.
Ramona: Después bajamos y cuando subimos vimos el cuerpo Julieta -prosiguió Ramona.
Adriana: Bien, gracias – dijo.
Ramona: Profe, en serio, todos lamentamos lo que pasó – dijo Ramona.
Gustavo: Si, profe, fuerzas – terminó Gustavo. Después se retiraron.
Adriana: Que vengan los hermanos Cáceres – dijo la profe en la puerta.
Ignacio: Ninguno vino – dijo Ignacio – su madre se enfermó.
Adriana: Bien, después yo me encargo de ellos – aulló – ahora quiero que vengan Ingrid, Romina, Alberto y Antonio – los nombró con el lente un poco caído dejando entrever sus ojos.
Adriana: Chicos, como andan? – dijo la profe lentamente.
Antonio: Bien, bien – se alteró Antonio.
Alberto: Que  sucede, debe decirnos la verdad – exclamó Alberto.
Adriana: No sucede nada, yo solo hago caso a la justicia – aclaro Adriana.
Ingrid: Usted no pertenece a la justicia – le escupió Ingrid.
Romina: Por favor cálmate sí – le susurro Romina.
Adriana: ¿Dónde estaban en el momento de los hechos?
Ingrid: Seguro todos dijeron que en un lado y después en otro – empezó Ingrid.
Adriana: Sí, es así – respondió la profe - Pero…
Romina: Eso es verdad – interrumpió Romina – así fue, nosotros estábamos con ellos.
Antonio: Nadie hizo nada, entiéndalo – acotó Antonio – no puede creer que unos chicos de 13 años maten, o sí.
Adriana: No voy a contestar nada – dijo ella – pero es verdad, mucha gente de afuera vio que todos estaban, todos menos Florencia y mi hijo – apoyó sus manos en los escritorio, se sacó los lentes y miró fijo a cada uno – ustedes saben algo de eso?.
Ingrid: Insinúa que su propio hijo es el asesino – indaga Ingrid alterada – no puede ser – da un golpe a la mesa – todos estábamos juntos, entiéndalo – grita.
Antonio: Cálmate si – dice Antonio.
Ingrid: No puedo, okey – se levantó.
Romina: Esto no nos lleva a ningún lado – escupe Romina  - de nada sirve si todos desconfían de todo – se para junto con Ingrid.
Adriana: Chicos por favor, no se alteren – dice Adriana – es que…
Alberto: Que sucede – interrumpe Alberto.
Adriana: Nada, pueden irse.
Antonio: Todo se va a arreglar okey – termina Antonio y se van del salón.
Ella queda sentada en el escritorio, el día termina o mejor dicho el tiempo que le da la policía para hacer todo. Llama a Ignacio por último.
Ignacio: Bien – dice Ignacio.
Adriana: Nada – ella lo mira fijamente.
Ignacio: Quiere preguntar algo? – indaga él.
Adriana: No – dice – gracias por tu tiempo.
Ignacio: De nada- se levanta y se va.
Adriana: Dios – se tira al respaldo de la silla – no puede ser él no puede – dice – esto me tiene loca, mejor dejo a mi hijo y a esa chica para mañana, ahora no estoy de ánimos – su monólogo termino, se levanta y se va dejando al salón en su soledad.

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El día empezó claro, como siempre. Adriana se sube al auto y se dirige a la escuela. Fuera de ella, observa a Flor y su hijo juntos, sentados en las escaleras principales. Se baja del auto, llega junto a ellos y empiezan a  charlar.
Adriana:¿Cómo están? – dice.
Florencia: Bien – responde seca Flor.
Alejandro: Igual que vos mamá.
Adriana: Subamos, tengo que…
Florencia: Las preguntas sí – interrumpe Flor – vamos a terminar con esta estupidez ahora, okey.
Adriana: Bueno – dijo Adriana colocándose los lentes.
Subieron las escaleras. Llegaron al salón de los hechos. El día anterior usaron otro salón de abajo ya que no se podía subir.
Florencia: Se supone que nadie entra acá – dice Flor.
Alejandro: Es verdad – dice Alejandro.
Adriana: Hoy, estaremos acá, okey.
Se sentaron en unas sillas cerca de la profe. Observaron y no vieron ninguna mancha, la policía seguramente limpió todo, lo único que había era la sombra de los hechos.
Adriana: ¿Qué sucedió? – empieza Adriana.
Florencia; Nada – dice seca Flor.
Adriana: Nada, de nada? – repite Adriana y mira a su hijo – seguros?
Alejandro: Si, seguros – se alarma Alejandro.
Florencia: Ustedes y principalmente tu Florencia – la apunta – no tienen nada que ver o que decir sobre los asesinatos.
Florencia: A dónde quiere llegar? – aúlla Flor.
Adriana: Tu sabes dónde quiero llegar – se precipita.
Alejandro: Cálmense si – ordena Alejandro.
Adriana: No me mandes jovencito, okey.
Florencia: Señora cálmese – dice Flor – que quiere saber he…? - la reta
Florencia: No me das miedo malcriada y maleducada niña – dice Adriana – se perfectamente que vos le mandaste a mi hijo…
Florencia: Y si así fuera, fue el quien mató, no yo -  interrumpe Flor – en verdad – se calma y se sienta – yo le mande a que él haga eso. Okey – se cruza de piernas – así fue todo.
Alejandro: Verdad – susurra Alejandro.
Adriana: Que? – Adriana esta anonadada.
Alejandro: Lo que dice es verdad – grita Alejandro.
Florencia: Saben que, esto da asco – Flor se levanta y de un portazo se va.
Alejandro: Perdón, mamá, perdón, pero ella me hechizo – se arrepiente Alejandro – adiós – se va y su madre queda boca abierta, sola en el salón.
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El día que siguió nadie fue a la escuela. Y Alejandro no fue a su casa.


Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014