martes, 7 de enero de 2014

20 Días



CAPÍTULO 2:




Día dos: Conociendo el futuro.



En toda la noche, Alejandro no pudo despegar de la mente el recuerdo de Florencia, desde su llegada al curso con toda la despreocupación, hasta el momento en que desaparecía en aquel auto misterioso. Fue hasta el living de la casa, vio que su madre estaba allí. No divisó a su padre. Al parecer salió temprano.

Alejandro: Má – dijo – y papá.
Adriana: Salió temprano, hijo – respondió – hoy vamos los dos a la escuela.
Alejandro: En que salió, el  auto está.
Adriana: En la moto.
Alejandro: Y vos, hasta cuando vas a ser suplente – masculló.
Adriana: Hasta que me digan que ya no soy más – respondió irónica. 

Alejandro se puso la mochila y la madre recogió su bolsa y sus elementos escolares. Ambos subieron al auto y se marcharon al colegio. Llegaron y no encontraron a nadie afuera, la parecer todos estaban dentro. Y no se los culpa por el frio, aunque sea de tarde en la sombra hace mucho frio y el sol apenas calma.
Subieron las escaleras. Llegaron al salón de clases, todos estaban allí. Sentados, algo andaba mal porque todos entraron temprano a curso. El único lugar faltante era el de él. Su madre empezó a borrar el contenido de pizarrón. Alejandro se sentó y trato de ver a Florencia. No la encontró. Sus amigos estaban por hablar cuando su madre o más bien la profesora empezó a llamar a los alumnos de la lista.
Aguirre Antonio, Arce Ignacio, Acosta Alberto José, Cáceres Ismael, Cáceres Leonela, Castillo Tadeo, Cardozo Gustavo, Godoy Raquel, Gonzáles Alejandro, Martínez Ingrid, Medina Romina, Ojeda Ramona, Vega Luna y Vega Juana.
Todos presentes, pero faltaba una persona. La profesora leyó el último nombre de la lista. Días Florencia. Nadie contesto, pero a los pocos segundos ella entró. Con todo su esplendor, y el cabello suelto se ubicó en su lugar. Tomo sus cosas y empezó a escribir. Antes de finalizar la hora, la profesora dio un trabajo grupal. Alejandro ya tenía en mente su compañera. 

Romina: Hay, Ale – dijo Romina – hacemos juntos el proyecto.
Alejandro: No sé, no quiero dejar excluida a Florencia.
Antonio: Ha – soltó Antonio – ya salió el peine.
Alejandro: Porque lo dices?
Alberto:No la quieres dejar sola – dijo Alberto – te enamoraste de la zorra mayor.
Ingrid: Buena esa – exclamo Ingrid y le dio los cinco.
Alejandro:No sean boludos – se enojó Ale – solo…solo es por amor al arte.
Romina: Más que al arte, es a ella – dijo entre dientes Romina.
Alejandro: Saben que, váyanse a donde ya saben, a mí no me jodan – Alejandro se enojó.
Antonio: Está bien, vamos chicos, dejémosles solos – musitó Antonio.
Todos salieron al recreo. Alejandro se acercó al banco de Florencia. Ella lo miró de pies a cabeza con una expresión de asco y desconsideración.
Florencia: Que quieres? – aulló.
Alejandro: Hola – dijo temblando – quería saber si quieres hacer grupo conmigo.
Florencia:Y tus amigos que?
Alejandro: Nada, solo quiero cambiar los aires y ver el potencial de otras personas.
Florencia: Potencial, he – dijo irónica – tú crees que no sé qué tramas nene.
Alejandro: No tramo nada – respondió él.
Florencia: Sí, eso dicen todos, primero un hola y después una cortada.
Alejandro: No sé de qué hablas – respondió.
Florencia: A claro – dijo ella – me olvide que eras un boludito todavía.
Alejandro: Porque eres tan frívola con todos?
Florencia: Tengo mis motivos – exclamo mientras se ponía de pie y lo miraba fijamente – muy bien, te voy a ayudar.
Alejandro: Que bien? – susurró.
Florencia: Que dijiste?
Alejandro: Nada, nada – respondió – mira, estaba pensando en algo como la erosión y esas cosas…
Florencia: Shh – dijo ella cerrando su boca con su dedo – no me atormentes con esas cosas, me estresan – dio una pausa – mira, mejor arma todo tú y después me pasas lo que tengo que decir, así me manejo mejor – tomo su mochila y antes de salir a la puerta dijo – si quieres disimular que ambos trabajamos, no tengo problema en ir a tu casa a veces, pero no siempre, entiendes?
Alejandro: Si, entiendo – musito Alejandro casi hipnotizado. 
Florencia: Bien, chau – dijo y se fue.
Alejandro la siguió. Otro día, ella desaparece en ese auto. Sus amigos lo llegaron por detrás. Él se asustó.
Ingrid: Amigo!! – pronunció Ingrid.
Alejandro: Que pasa? – dijo.
Romina: Vamos a tu casa ahora de noche – exclamo Romina.
Alejandro: No sé si me van a dejar.
Alberto: Ya está resuelto – soltó Alberto.
Alejandro: ¿Cómo? – pregunto Ale.
Antonio: Ya le pedimos permiso – concluyó Antonio.

Alejandro salió del colegio caminando solo. El mismo en vos alta se decía porque fue tan estúpido de decirle a la chica la palabra Erosión. Fue algo que no le haría ganar el amor o el corazón duro que tenía la mina. Al llegar a la esquina se detuvo a pensar en que si su plan de conquistarla funciona sabría que su futuro con ella sería así, con pocas palabras de amor y más demostraciones de cansancio. En verdad el con esa corta charla, ya conoció su futuro con ella. 



Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014