jueves, 9 de enero de 2014

20 Días



CAPÍTULO 6:





Día seis y siete: Dos días como uno solo.


La semana estaba pasando rápida e inadvertida. Los días sin clases por paro docente. Ahora solo les restan dos días más para volver de nuevo al fin de semana. Alejandro en esos dos días invito a sus amigos a su casa. Se sentaron en la vereda y comieron galletitas hasta no poder más. Y entre risas y boludeces charlaban sin mencionar la muerte de Juan.
Romina: Y saben la causa del paro – empezó a decir Romina

Ingrid: No, nadie sabe creo – dijo Ingrid.
Adriana: Ale, tu mama trabaja en la escuela, de seguro vos sabes – prosiguió Alberto.
Alejandro: No, no sé nada de nada – dijo él - algunas veces parece que no vivo en esta casa.
Alberto: Se nota – dijo Alberto – nah, mentira Ale. Era joda.
Alejandro: No importa.
Romina: Miren quienes vienen allá – señalo Romina.
Miraron todos. Pero no era nada interesante, solo venían a los lejos Pedro y los dos hermanos Ismael y Leandro.
Ingrid: Parece que viene acá – dijo Ingrid.
Alejandro: No quiero que vengan a molestar – comento Ale. Pero era demasiado tarde, ya se estaban acercando a ellos.
Julieta: Hola chicos – aulló Julieta – y Alejandro.
Alejandro: Que hacen acá? – dijo él.
Ismael: Nada, solo paseamos un rato – respondió Ismael – que te molesta.
Ingrid: No empiecen chicos – comento Ingrid – seamos pasivos un rato.
Leonela: Nadie quiere amar pelea nena – dijo Leonela.
Ingrid: Nena tu abuela  - contesto ella.
Alberto: Pueden irse ya – trato de calmar la situación Alberto.
Julieta: Vamos nomas chicos, acá hay mal olor – escupió Julieta
Romina: Olor tendrás vos – dijo Romina.

Los tres se alejaron y dieron vuelta la esquina. Alejandro entro a la casa, no quería saber nada de nada. Tenía muchas ganas de matar a Pedro que casi decidió hacerlo. Pero se calmó hasta que Florencia le dijera que sí podría hacerlo.
Sus amigos quedaron sentados afuera de su casa. Todos se levantaron, doblaron las silletas y se fueron. En el camino empezaron a charlar.

Ingrid: No entiendo porque ellos son tan pesados – musitó Ingrid.
Romina: Ale no los aguanta – respondió Romi.
Alberto: Se quieren mostrar nomas, son boludos todavía – dijo Alberto.
Romina: No hables mucho – le contradijo Romi.
Ingrid: No peleemos nosotros, okey – los calmo Ingrid – y vos no decís nada- señalo a Antonio.
Antonio: Creo que Ale mató a Juan.
Romina: Porque decís eso – se sorprendió Romi.
Antonio: Piensen, aquel día el pidió para ir al baño y su madre no dejo que Juan lo acompañara -  explico – lo retiraron pero nunca supimos si el llego a su casa y cuando Juan salió de la escuela unos minutos antes que nosotros, lo mataron. – se detuvo y todos hicieron lo mismo – no es raro?
Alberto: Si, y lógico – afirmó Alberto.
Romina: Hay chicos, no sean así. De seguro están haciendo hipótesis malas – dijo Romi.
Ingrid: Es verdad, mejor dejemos que el tiempo diga – prosiguió Ingrid.
Antonio: Si, fue una idea boluda – dijo Antonio y todos se rieron.

*****

El día siguiente fue normal y sin nada de importancia. Alejandro durmió casi todo el día y la tarde y solo se levantó a almorzar.  Así de esa forma pasaron los días de paro. Aunque lo único extraño fue la charla que tuvo con su padre.

Alejandro: Papá – dijo él – como te fue en la heladería?.
Luis: Donde, hijo?.
Alejandro: La heladería, donde te ibas a encontrar con alguien por trabajo.
Luis: Ah – dijo y se rio – eso era. Bien, bien.
Alejandro: Seguro?
Luis: No tanto, al parecer no voy a tener el empleo.
Alejandro: ¿Por qué?
Luis: No sé, seguro no soy apto.
Alejandro: Y de que te iban a ascender, supuestamente?
Luis: Secretario del director.
Alejandro: Pero en esa escuela no hay directora – dijo y vio que su padre estaba temblando. Algo andaba mal.
Luis: Bueno, me confundí.
Alejandro: Solo te dijo algo, tenemos buena relación pero si me entero que engañas a mamá te mato.
Luis: No te veo capas.
Alejandro: No me pruebes, las apariencias engañan – le respondió Ale, se levantó del sofá y se fue al patio.

 

Autor: Anibal R. Núñez. Todos los derechos reservados © 2013-2014